El comité de auditoría es probablemente el órgano más sub-utilizado del directorio típico. En la mayoría de las empresas se reúne 2-3 veces al año, recibe el informe del auditor externo y aprueba estados contables. Pasa de largo lo más importante: identificar riesgos antes de que se materialicen.
Los comités de auditoría que sí funcionan tienen tres elementos: independencia real de sus miembros, agenda propia (no derivada de la dirección) y conexión directa con la auditoría interna.